Antes de empezar con este escrito, tuve dudas con relación al uso correcto del término, “tapabocas”, “mascarilla” o “máscara”; por lo que me fui al diccionario de la Real Academia Española (RAE) y despejé dicha duda

El término mascarilla hace referencia a “una máscara que cubre la boca y la nariz para proteger al que respira, o a quien está en su proximidad, de posibles agentes patógenos o tóxicos”. 

En cambio, con respecto a los términos “máscaras” y “tapabocas” no hacía ninguna referencia parecida. 

Por lo tanto, me quedo con “mascarillas”.

Ahora bien, vamos a lo que vinimos

Cada vez que he ido al supermercado aquí en Estocolmo, durante este tiempo de pandemia, llevo puesta la mascarilla para, “según yo”, reducir las probabilidades de contagiarme y al mismo tiempo proteger a los demás. 

Resulta ser que, cuando llego al supermercado, sólo me encuentro con dos personas (como máximo) portando mascarillas; el resto me mira raro, pero lo cierto es que, me he hecho de la vista gorda.

En Europa, he visto cómo muchos países han obligado a sus habitantes a usar las mascarillas, principalmente en el transporte público (buses, metros), pero me parece interesante el caso de Suecia.

Este país nórdico ni siquiera las recomienda. ¿Y esto por qué?

El pasado miércoles 13 de mayo, me llamó fuertemente la atención ver como un alto funcionario de la Agencia de Salud Pública de Suecia señaló, en una conferencia de prensa:

“Las mascarillas en los espacios públicos no brindan mayor protección a la población”.

Las autoridades de salud suecas continúan indicando que, la mejor manera de detener la propagación de la pandemia es manteniendo la distancia; lavándose las manos; no tocarse la cara y; quedándose en casa si se experimenta algún síntoma.

En este mismo hilo, decidí entrar al sitio web de la Agencia de Salud Pública sueca y encontré algo que me puso a pensar bastante y creo tiene mucho sentido:

“Usar una mascarilla podría aumentar las posibilidades de que te toques la cara, debido a la picazón o al ajustar la tela. Cada vez que sus manos tocan sus ojos, nariz o boca, aumenta el riesgo”.

Asimismo, ya el muy conocido epidemiólogo sueco, Anders Tegnell, había expresado:

“El virus puede acumularse en la mascarilla y cuando se quita, el virus podría transferirse a las manos y por consiguiente se propagaría aún más”.

La excepción ha sido la aerolínea escandinava, SAS, quien anunció que introduciría una serie de medidas destinadas a proteger la salud de los pasajeros y la tripulación.

Entre estas medidas destacan el uso obligatorio, a las personas mayores de seis años, de las mascarillas durante todo el viaje.

La Organización Mundial de la Salud ha aconsejado que, el uso de las mascarillas es para toda aquella persona que, estando sana, necesite atender a alguien a quien se sospeche porte el virus y también para toda persona que presente tos o estornudos.

Lo anterior, despierta un debate generalizado sobre el uso o no de las mascarillas.

En mi opinión percibo que, en muchos países de Europa y del mundo, los políticos son quienes más defienden el uso de las mascarillas que los propios expertos de la salud.

La incertidumbre del porqué unos sí y otros países no estén recomendando el uso de las mascarillas permanecerá y sólo el tiempo y las experiencias de cada país definirá, en su momento, si se hizo o no se hizo lo correcto.

Ahora es cuestión de percepción.

¿Y tú qué opinas al respecto?

¿Estás de acuerdo o no con el uso de las mascarillas? ¡Cuéntame, me gustaría saber!

Gracias por leerme.

Con mis atentos saludos desde Estocolmo.


Escrito por: Neftalí Castillo, diplomático panameño en Suecia.