La oratoria es un arte, es el arte de hablar en público con elocuencia, con la finalidad de persuadir o conmover al auditorio.

Poco prestamos atención a la importancia de aprender, mejorar o perfeccionar nuestras habilidades de hablar en público. Siendo esta destreza una de las que más nos causa terror, de solo pensar en hablar ante otras personas.

Todos pasamos más de una vez por las exposiciones de temas frente nuestro salón de clases  durante nuestros años en la escuela.

Para unos, siempre fue más fácil que para otros, pero muy pocos toman en serio el aprendizaje y perfeccionamiento de este arte.

La importancia de la oratoria

Fluidez verbal, elocuencia, concisión, ritmo, tono, pausas, son fundamentales para conseguir una buena oratoria y ofrecer la mejor imagen de uno mismo.

En la oratoria, el objetivo final es contar una historia, exaltar o motivar a un auditorio, transmitiendo un mensaje. 

Lo importante es la capacidad del orador para hacer llegar al público un mensaje claro, motivador y directo.   

En la política, por ejemplo, el éxito de la campaña de un candidato dependerá en gran parte de su oratoria. De su capacidad para llegar al público, a cada una de las personas que lo escuchan.

El político debe venderse bien, no importará el plan de trabajo que tenga, sus buenos y genuinos deseos de mejorar el país, no importará lo bien preparado que este, si no es un buen orador, no logrará llegar a las personas con sus palabras y no tendrá éxito.  

Consejos para una buena oratoria

Ser un buen orador dependerá de que tanto practiques. Me refiero a dos tipos de prácticas:

La primera es la práctica es antes de un evento, práctica mucho para que en ese evento te sientas tranquilo y confiado, en caso que no estés acostumbrado a ser orador, siempre sentirás un poco más de nervios de lo normal por ser algo que no haces con regularidad.  

La segunda práctica es cuando ya eres una persona que regularmente está dando conferencias, este tipo de prácticas te llevarán a perfeccionar tu oratoria de forma natural. Pero no te confíes porque podrías caer en el error de aprender tus conferencias como monólogos y llegará el momento en que podrías aburrir a la gente si no haces pequeños cambios o actualizaciones en tus presentaciones.

Práctica con mucha gente, amigos, compañeros, conocidos, primos, etc., eso activará el lado de tu cerebro que se enciende al momento de hablar en público. Nuestro cerebro funcione en formas diferentes cuándo hablamos con una persona (de tu a tu) a cuándo hablamos a un público.  

La práctica te dará confianza y este atributo es el más importante para poder hacer una presentación exitosa.

Cuando hables de un tema en público, deberías hablar de algo que conoces y que te dé pasión, eso te hará sentirte cómodo con lo que hablas y serás tú mismo.

Ten compromiso con tu audiencia, ellos son los más importantes porque al final, si les vas hablar, es porque te interesa que te escuchen. Averigua quiénes conforman tu audiencia para que sepas de que hablarles, para que tu exposición no caiga en un saco roto.

Habla con firmeza, seguridad y fuerza, no digo que grites, pero tu audiencia debe poder escuchar y entender cada palabra que dices.

Ten un solo gran mensaje y que sea claro. Puedes tener pequeños mensajes durante tu presentación, pero que al final de tu exposición, las personas se queden con un mensaje principal y claro.

La oratoria y la redacción

La redacción consiste en expresarse con sentido y coherencia de manera escrita. Junto con la evolución tecnológica, la redacción mantiene su importancia al momento de expresarnos de forma escrita a través de redes sociales o en blogs.

El gran mensaje que te quiero dejar con este artículo, es que, la oratoria es como la redacción, poco le prestamos atención, poco trabajamos en mejorarla, poco nos gusta, sin embargo, son dos habilidades fundamentales para la existencia humana.

No podríamos comunicarnos efectivamente sin hablar o sin escribir claramente. Todo nuestro avance como sociedad es gracias a estas dos habilidades.