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Entre las paredes de calicanto de casi un metro de espesor de la Sala Capitular del antiguo convento de los Franciscanos, en la quietud de este recinto de trece metros de largo por seis de ancho y cuatro de alto, donde en 1826 se reunieron los dignatarios en la primera conferencia hemisférica, el Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por el Libertador Simón Bolívar, resulta natural reflexionar sobre la grandeza de los panameños y panameñas.

Y es que en esta pieza histórica parte del Palacio Bolívar, sede apropiada desde donde se ejecuta la política exterior de un Estado soberano, con una envidiable posición geográfica, un patrimonio natural, histórico y cultural de incalculable valor y una sólida vocación democrática y pacifista, se encuentra la génesis de la inspiración anfictiónica de la República de Panamá, el primer esfuerzo hacia la búsqueda conjunta de las soluciones a los problemas comunes de las naciones.

Sala Capitular
https://www.thepanamanews.com/2021/06/beluche-el-congreso-anfictionico/

Entre estas, la panameña, predestinada, visionaria en su apertura al mundo, en su actitud cosmopolita, ejemplar en la formidable predisposición a interactuar con el universo, de invaluable calidad humana, que decidió con decoro y dignidad, a través de una política exterior de diálogo, convergencia, tolerancia y mediación, en búsqueda del bienestar de todos los pueblos, reasumir la vocación anfictiónica que la historia y la geografía otorgan a este istmo, haciendo que sus hombres y mujeres sean recordados como una civilización de paz, amor y solidaridad.

Esta vocación ha sido demostrada a través de diferentes eventos diplomáticos a lo largo de la historia como la negociación de los Tratados del Canal de Panamá, la Cumbre de las América, y en la actualidad en los aportes a temas de interés y preocupación global como la lucha contra la pandemia del Covid-19, la implementación de medidas globales para la mitigación del cambio climático, la internacionalización del problema de los migrantes irregulares, la equidad de género y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros.

De esa forma promoviendo e impulsando el diálogo, en beneficio de cada uno y todos los países, los logros de la política exterior panameña y la vocación anfictiónica del istmo, cobran liderazgo a través de una diplomacia dinámica, diseñada para servir al pueblo panameño, a la región y al mundo, en la búsqueda de la unidad y la integración, para enfrentar los retos vigentes y por venir.

De hecho este año 2022, le corresponde a Panamá el ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Sistema de la Integración Centroamericana, con un mandato preciso y el compromiso con un SICA robusto y fortalecido a la altura de la complejidad actual.

“Panamá asume el compromiso de respetar la expresión de voluntad de lo que piensan y quieren los Estados Miembros, con el máximo deseo de que los intereses de todos sean adecuadamente representados y ejecutados en beneficio de todo el Sistema de la Integración Centroamericana, en seguimiento a los trabajos de la cooperación regional, la inclusión, la equidad de género, la estrategia de seguridad de Centroamérica, entre otros temas, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, dijo la Canciller Erika Mouynes.

Palacio Bolívar
https://mire.gob.pa/cancilleria-cumple-109-anos-de-creacion/ 

Otro de los retos de la política exterior panameña para el 2022, lo constituye el incremento de la presencia de Panamá en estratégicos puestos dentro de organismos internacionales para continuar trabajando en favor del desarrollo sostenible, la justicia, la paz y el bien común. Una estrategia tendiente a recuperar el papel de liderazgo.

En este sentido, además de la PPT del SICA, Panamá ocupa la presidencia del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Grupo Latinoamericano y del Caribe GRULAC-UNESCO, el Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (COSEFIN), al tiempo que es sede de innumerables organismos del Sistema de las Naciones Unidas y de carácter regional.

Definitivamente que la posición geográfica de Panamá la convierte en un punto de encuentro de Norte y Sur, de los océanos Pacífico y Atlántico, constituye además un llamado a generar un nuevo orden de paz y de justicia, a promover la solidaridad y la colaboración.

“Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino, colocado, como está en el centro del globo, viendo por una parte el Asia y por la otra el África y la Europa”, profetizó en 1824 el Libertador Simón Bolívar.

Panamá “una nación bendecida, hecha para bendecir a todas las naciones”, escribió Iván Javier Medina González, ganador del primer premio en el Concurso de Ensayo organizado por la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores en el 2010. En esta tierra privilegiada, de gente noble y de buenos propósitos, cada día se abre el compás para una nueva era de diálogo, en busca de consensos hacia la unidad, para avanzar en pacífica convivencia.

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La vocación anfictiónica de Panamá desde la convocatoria de 1826 del Libertador Simón Bolívar en su vigencia histórica confirma hoy la premisa de que el diálogo, la convergencia, el consenso y la tolerancia constituyen una necesidad para responder con soluciones oportunas a la erradicación de la pobreza y la exclusión social y continuar avanzando hacia un desarrollo sostenible, con inclusión y equidad como requisitos indispensables.

“¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios para tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración”.

Nos toca vivir, esa época, vislumbrada en la Carta de Jamaica o Carta Profética, en la cual el Libertador Simón Bolívar analizó el pasado, el presente y el porvenir para el continente americano, que hoy junto al resto del mundo precisa de mayor solidaridad y cooperación para enfrentar los desafíos dentro de las coincidencias y divergencias que distinguen a cada nación.

En el Corinto de las Américas, Panamá estrecha franja de tierra que une naciones, al servicio del mundo las relaciones hemisféricas e internacionales tienen una sede para emprender un nuevo derrotero político, económico y social, para que basadas en el Derecho Internacional, prosiga el desarrollo y fortalecimiento de vínculos y cooperación para servir a los intereses de los pueblos.

https://revistadecentroamerica.org/index.php/america-latina/89-america-latina-el-congreso-anfictionico-de-panama 

De vuelta a la Sala Capitular en búsqueda de inspiración para concluir este escrito, imagino la amargura y profunda tristeza de Simón Bolívar al expresar ante los inmediatos y no favorables resultados de la reunión de dignatarios de 1826, “El Congreso de Panamá sólo será una sombra”, decepción que en su momento estaba plenamente justificada y lo estaría aún si bajo esa visión de anfictionía no se hubiese cobijado una nación como la panameña.

Entonces, siento que la imaginación tal vez me jugó una pasada al observar una sonrisa en el rostro de la pintura del Libertador que cuelga en la pared de calicanto al fondo del histórico recinto, iluminado con tenue luz que invita más a la quieta reflexión sobre otra de las visionarias frases de Bolívar “la unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”


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Ello lleva a la conclusión de que mientras los pueblos avancen forjando con libre albedrío un futuro en democracia que garantice el derecho a disentir, a la pluralidad, a la libertad, a una política exterior mediante una diplomacia de diálogo, tolerancia, convergencia y consenso como la que desarrolla la República de Panamá, la sombra maravillosa y refrescante de la anfictionía, como un manto protector nos cubrirá por todos los tiempos, ante los constantes desafíos propios de la humanidad.

“Los pueblos no se unen sino por los lazos de amistad, confraternidad y amor”, frase de José Martí que alcanza su máxima significación a través del diálogo, la tolerancia, la convergencia, el consenso y muy especialmente la reconciliación.

Pensativa y con paso lento me retiro de la Sala Capitular, antes de entornar la puerta, volteó hacia el cuadro de Bolívar, ahora soy yo la que sonríe, inmersa en el júbilo de ser ciudadana panameña, absorta en la absoluta confianza del augusto destino de nuestra Patria.

Autora: Diamantina Rivera Alonzo, Periodista, Abogada y Diplomática panameña